domingo, 4 de enero de 2009

El Ojo


Un día el ojo dijo. “Veo más allá de estos valles una montaña envuelta en azul velo de niebla, ¿No es hermosa?
El oído oyó esto, y tras escuchar atentamente otro rato, “dijo: Pero ¿Dónde está esa montaña? No la oigo…”
Luego, la mano habló y dijo. “En vano trato de sentirla o tocarla; no encuentro ninguna montaña”
Y la nariz dijo: “No hay ninguna montaña por aquí, no la huelo”.
Luego el ojo se volvió hacia el otro lado, y los demás sentidos empezaron a murmurar de la extraña alucinación del ojo. Y decían entre sí:
“¡Algo debe andar mal en el Ojo!”

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